Concurso de ortografía

Miércoles, 24 Septiembre   

El Concurso Hispanoamericano de Ortografía mide la habilidad en esta disciplina de los estudiantes de más de 20 países

Cada año, los alumnos de 2º de Bachillerato de las aulas españolas pueden medir sus conocimientos ortográficos participando en las distintas fases del Concurso Hispanoamericano de Ortografía. Este certamen, que celebrará el próximo curso su novena edición, pretende potenciar el estudio y el conocimiento de las reglas ortográficas entre los estudiantes de los países que comparten la lengua castellana. Los representantes españoles han conseguido el primer puesto en las últimas cuatro ediciones.

Por su estructura, la competición en esta materia, que podría resultar en un principio tediosa y aburrida, se ha convertido en un espectáculo ameno y divertido. Ésta es la razón de su éxito. En vez de ser un concurso pasivo en el que se evalúa a los estudiantes una vez finalizada la prueba, el certamen está diseñado como una exhibición en directo en la que los participantes, delante del jurado, el público y la prensa, se enfrentan en un escenario a las distintas palabras y frases que les va dictando el jurado. Deben contestarlas por escrito en el ordenador que cada uno tiene a su disposición y las respuestas se reflejan en una pantalla gigante para que todos los asistentes al evento puedan conocer los resultados. Para escribir las frases los concursantes cuentan con 90 segundos y para las palabras, con 20 segundos. Paulatinamente, a medida que va aumentando el nivel de dificultad ortográfica de las palabras, aquellos concursantes que no contesten correctamente a las preguntas son eliminados y se van clasificando los mejores hasta que sólo quedan dos contrincantes; el mejor de ellos será el ganador del concurso.

Casi todos los ganadores de las distintas ediciones de este concurso coinciden en que para lograr el primer premio no sólo basta con dominar a la perfección las reglas ortográficas, hace falta también haber leído mucho, desde los clásicos a los contemporáneos, ya que en muchos casos los términos propuestos en la prueba son palabras poco frecuentes en el lenguaje habitual que, sin embargo, se pueden encontrar usualmente en las obras literarias. Asimismo, recalcan que una buena intuición es clave para responder correctamente a aquellas palabras que son totalmente desconocidas.