Los porques de los concursos
Lunes, 18 Agosto 
Una reflexión sobre los motivos que llevan a la existencia de los concursos de ideas, sobre su conveniencia para todas las partes y sobre la calidad de los resultados que suelen producir.
Una de las modalidades de contratación de servicios de arquitectura, diseño gráfico, diseño industrial, publicidad, etc., es el llamado a concursos de ideas. Los hay abiertos, a un sector profesional, y cerrados, a un grupo reducido especialmente invitado a participar. Los primeros son más frecuentes en el ámbito público y en las ONG, mientras que los concursos cerrados son más comunes en el mundo de la empresa privada.
Por qué los clientes recurren a la modalidad de concurso
Sin duda, el principal motivo para convocar a un concurso de ideas es, precisamente, la falta de ideas: una organización se encuentra en una situación que exige una intervención en sus recursos de comunicación, infraestructura y/o imagen, pero no tiene claro cómo llevarla adelante. Muchas veces no conoce a fondo la naturaleza del problema que enfrenta, no domina todas sus dimensiones, no sabe exactamente qué tipo de solución necesita y, por lo tanto, no está en condiciones de elaborar un programa completo que oriente la intervención. Así, la posibilidad de obtener muchas propuestas de solución representa una alternativa más que seductora.
Por supuesto, la ausencia de programa jamás es puesta de manifiesto: la organización no admitirá su incapacidad de gestión y su carencia de rumbo. Aunque en los concursos públicos exista un brief de necesidades escrito y en los concursos cerrados una reunión informal y escueta con cada profesional, la demanda casi siempre resulta excesivamente abierta. En lugar de definir el rumbo (el programa) y luego convocar a profesionales idóneos para el caso, los organizadores deciden pasarle el problema completo a los participantes.
Los concursos tienen un costo bajo para la entidad convocante. El premio rara vez supera el valor promedio de mercado del mismo trabajo contratado directamente. Esto representa un gran incentivo para los organizadores, que efectivamente esperan obtener a través del concurso más ideas, más diversas, al mismo o incluso menor costo.
